domingo, 13 de mayo de 2012

No siempre se puede decir no al corazón, por mucho que la cabeza te lo pida.


Que no, que no tenemos una relación.
Que sólo estas siendo tú y que yo debería ser un poco menos yo.
Que no tienes que estar siempre conmigo.
Lo sé. Pero no puedo evitar rallarme.
Tú eres tan tú, tan mayor y tan seguro de tí mismo.
Y yo soy sólo eso: yo.
Cuatro años menos y sin esas piernas de infarto...
A veces me haces sentir tan insignificante.
Siento que lo que estamos viviendo es tan imposible que hasta llego a creer que me lo he imaginado.
A veces, me sigo sintiendo impotente, pequeña. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario