No puedo prometerte el cielo pero por lo menos, te haré tocarlo con las manos.
Parece que va a ser cierto eso de que lo mejor de las peleas son las reconciliaciones... Me sigues debiendo una en condiciones.
Me encanta comerte a besos cada vez que tengo una milésima de segundo para estar contigo, aunque resulte empalagoso e incluso para algunos asqueroso, no pienso dejar de hacerlo.
Ya sabes, de nuestro futuro juntos no hay nada escrito, pero podemos empezar a escribirlo cuando te de la gana.
Te adoro, gordo >.<
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